
Agent Green, Declic y Greenpeace: los resultados de IFN-III muestran la degradación acelerada de los bosques rumanos
Agent Green, Declic y Greenpeace Rumanía:
Los resultados de IFN-III muestran la degradación acelerada del bosque rumano
Bucarest, 9 de diciembre de 2025 – Agent Green, junto con Greenpeace Rumanía y Declic, expresa su profunda preocupación por los resultados del tercer ciclo del Inventario Forestal Nacional (IFN-III). Aunque el informe indica una disminución de las talas ilegales respecto al ciclo anterior, todavía insuficiente, los datos muestran una degradación sistémica de los bosques.
Los indicadores aparentemente positivos ocultan graves problemas estructurales
IFN-III informa de un aumento de la superficie boscosa de aproximadamente 500.000 ha y de una tasa media de crecimiento de 8,5 m³/año/ha, casi el doble de la media europea. Algunos se apresuraron a presentar estas cifras como prueba de un bosque «sano» o «en revitalización». En realidad, afirman las ONG, ocultan una evolución alarmante: un bosque cada vez más joven, menos denso y más expuesto.
El presidente de Agent Green, Gabriel Păun, explica:
«La superficie boscosa no ha aumentado porque se haya plantado, sino porque las semillas de los árboles llegaron a tierras de cultivo abandonadas desde la Revolución y la naturaleza siguió su curso. Los mil millones de euros que conseguimos tras intensos debates del Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia para la forestación en Rumanía están bloqueados por la burocracia rumana. Apenas se planta nada. Al contrario, se desmontan las tierras de cultivo forestadas gratuitamente por la naturaleza porque allí las subvenciones llegan con más facilidad».
Păun también subraya la degradación acelerada de la estructura de edades:
«Se ha talado de forma tan irresponsable desde el año 2000 que hoy más del 90 % del bosque rumano tiene menos de 120 años y más del 70 % tiene menos de 80. La elevada tasa de crecimiento no es señal de salud. Es la señal de un bosque obligado a recuperarse permanentemente tras explotaciones agresivas».
El volumen de madera por hectárea está muy por debajo del umbral necesario para la resiliencia climática
El volumen medio de madera indicado por IFN-III es de 347 m³/ha, mientras que en un bosque virgen alcanza los 1500 m³/ha. Para ser resiliente al clima, un bosque debe conservar como mínimo el 70 % de su volumen natural: al menos 1050 m³/ha en Rumanía. Desde esta perspectiva, los bosques del país solo tienen el 22 % de la madera necesaria para un bosque ecológicamente funcional.
Las talas ilegales siguen en un nivel crítico
IFN-III estima un volumen total de 29,1 millones de m³ de madera desaparecida anualmente, de los que solo 18 millones de m³ están respaldados por documentos. Los 11 millones de m³ que faltan representan pérdidas de al menos 1.100 millones de euros/año si usamos una media de 100 euros/m³, sin considerar categorías de madera que pueden alcanzar los 1000 €/m³.
Es, efectivamente, una disminución frente a los 38,6 millones de m3/año de IFN-II, en gran parte gracias al esfuerzo ininterrumpido de ONG y periodistas que obligaron a las autoridades a reforzar la legislación y su aplicación. Pero el volumen sigue siendo inaceptable, sobre todo porque ni siquiera los 18 millones de m3/año con documentación proceden de explotaciones sostenibles, por lo que la Comisión Europea inició en 2020 una serie de procedimientos de infracción necesarios tras las denuncias formales de Agent Green, Client Earth y EuroNatur.
La pérdida de los últimos bosques viejos y la presión de la industria
Menos del 10 % de los bosques rumanos supera los 120 años: precisamente los más valiosos para la biodiversidad y la resiliencia climática. Estos bosques están siendo objeto de explotaciones agresivas, mientras que el resto de superficies, demasiado jóvenes, no puede sostener a largo plazo la estabilidad de los ecosistemas.
Un informe reciente de Agent Green, EIA y EuroNatur (PDF, en inglés) muestra que en los últimos dos años se extrajeron 4,7 millones de m³ de madera solo de bosques primarios y antiguos, que perdieron así su condición de candidatos a protección estricta. El volumen desaparecido llenaría una fila continua de camiones de Bucarest a Bruselas.
El Inventario Forestal Nacional – una herramienta esencial, amenazada en el pasado
Valentin Sălăgeanu, de Greenpeace Rumanía, llama la atención sobre la vulnerabilidad de esta herramienta fundamental:
«El Inventario Forestal Nacional es un bien público, defendido por la sociedad civil cuando estuvo en peligro de ser abandonado por la presión del sector forestal. ¿Por qué tenía que desaparecer? Porque no les gusta en absoluto que exponga la dimensión real del desastre. Gracias al inventario supimos que cada año se talan ilegalmente millones de metros cúbicos de madera, mientras que las estadísticas oficiales no registraban en total más de 2–300.000 metros cúbicos. Gracias al inventario supimos que los bosques ecológicamente valiosos están desapareciendo por las explotaciones ilegales, irracionales e inmorales».
Añade:
«Este nuevo ciclo nos muestra que, hasta ahora, el Ministerio de Medio Ambiente, Aguas y Bosques, los organismos de control, la justicia, la industria, los gestores y los propietarios han hecho demasiado poco para mejorar la calidad de los bosques, aumentar su superficie y erradicar las talas ilegales».
El retraso tecnológico y la falta de modernización de la vigilancia forestal
Antoniu Bumb, de Declic, subraya la necesidad de acelerar la modernización de los sistemas de vigilancia:
«La comunidad Declic lleva más de 5 años pidiendo al Ministerio de Medio Ambiente que lleve la vigilancia forestal al tercer milenio. Aunque hay fondos europeos para la vigilancia por satélite de las talas y la videovigilancia del transporte de madera, asistimos a un aplazamiento perpetuo del momento en que estos sistemas se hagan realidad. Hasta que la vigilancia forestal no emplee tecnologías modernas, la madera “desaparecida” seguirá siendo una parte alarmante de todo lo que se extrae».
Solicitud al Ministerio de Medio Ambiente
Las organizaciones firmantes solicitan que los datos de IFN-III se traten con responsabilidad y que se implante urgentemente un modelo de silvicultura próximo a la naturaleza que garantice:
- la eliminación de las talas a hecho y de los trabajos que abren masivamente el dosel forestal,
- el mantenimiento de un volumen de madera en pie de al menos el 70 % del nivel natural,
- la protección inmediata de los últimos bosques maduros, incluida su incorporación al objetivo del 10 % de ecosistemas estrictamente protegidos de la Estrategia Europea de Biodiversidad,
- la gestión de los bosques para la resiliencia climática y la protección a largo plazo, en lugar del beneficio rápido.
- La implantación urgente, tanto en SUMAL como públicamente en Inspectorul Pădurii, de sistemas de vigilancia forestal por satélite y de videovigilancia del transporte de madera.
«Rumanía ya no puede permitirse una silvicultura agresiva. Necesitamos un cambio sistémico profundo, guiado por la ciencia y el interés público ante una amenaza sin precedentes: el cambio climático», afirman las organizaciones.
Contactos de prensa:
Antoniu Bumb, Comunidad Declic. antoniu@declic.ro
Gabriel Paun, Agent Green, office@agentgreen.org
Valentin Sălăgeanu, Greenpeace Rumanía, valentin.salageanu@greenpeace.org
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