
PROTESTA para demoler la central hidroeléctrica ilegal del río Taia
Decenas de representantes de varias organizaciones de Rumanía, Suiza, Alemania y Suecia protestaron el domingo 1 de junio en los montes Șureanu, en el valle del río Taia, para salvar la biodiversidad del río. Pidieron la anulación de la autorización ambiental de la minicentral hidroeléctrica de Taia y la restitución del paisaje a su estado original, conforme a la sentencia firme del Tribunal de Apelación de Alba. Participantes de Agent Green, Bankwatch, Bruno Manser Fonds, Coruptia Ucide, EcoCivica, Hodaia, Mai Bine, Neuer Weg, Centura Verde, Peisaj Deschis, Protect the Forests, Robin Wood, Asociația Societate Organizată Sustenabil y Mihai Goțiu instalaron sobre la minicentral de Taia una lona de 12 metros dirigida al Gobierno rumano y a la Comisión Europea con el mensaje:
«¡Dejad que el río Taia fluya libremente!»
Tras nueve años y dos procesos judiciales, Agent Green y Bankwatch siguen luchando por detener este proyecto con efectos extremadamente nocivos para la naturaleza, cuya autorización ambiental depende de una decisión judicial de Bucarest que ignora la de Alba Iulia. En 2015 se expidió una nueva autorización ambiental para las mismas obras en el Taia tras un proceso viciado de evaluación de impacto ambiental y con la complicidad de las autoridades reguladoras que deberían haber velado por la protección de la naturaleza.
«Por desgracia, ninguna victoria para la naturaleza llega sin lucha en Rumanía, porque nos enfrentamos a una corrupción endémica en un Estado que se ha divorciado de la naturaleza. Hemos llegado a una situación vergonzosa y peligrosa en la que una sentencia firme de un tribunal de apelación es pisoteada por una justicia que se ha metido en el bolsillo del poder político que ordena destrucciones en el Jiu, en Răstolița y dondequiera que ve una vaca lechera», afirmó Gabriel Păun, presidente de Agent Green.
En los tribunales para proteger el medio ambiente: la lucha de la sociedad civil contra la minicentral de Taia
La batalla judicial de la sociedad civil para detener la minicentral de Taia y proteger los espacios naturales dura ya nueve años. En 2016, Bankwatch Rumanía logró la anulación de la autorización ambiental para construir la minicentral en el río Taia y, en 2018, el Tribunal de Apelación de Alba Iulia confirmó definitivamente esa sentencia, ordenando la restauración de la zona afectada. Sin embargo, en 2022, la Agencia de Protección del Medio Ambiente de Hunedoara ignoró la decisión judicial y, desafiando la ley, volvió a autorizar la minicentral de Taia. Aunque Bankwatch Rumanía y Agent Green impugnaron nuevamente el permiso, la decisión del Tribunal de Bucarest no favoreció a la naturaleza, lo que llevó a la continuidad del funcionamiento de la minicentral de Taia y a la fragmentación del ecosistema. Además, esta nueva decisión judicial pone en peligro la actividad de las ONG implicadas al reconocer gastos de abogados por exactamente la cuantía solicitada por los promotores del proyecto, unos 180.000 lei. Las organizaciones han recurrido y esperan la sentencia del Tribunal de Apelación de Bucarest.
«Llevamos nueve años luchando en los tribunales para salvar el río Taia y su ecosistema único, situado en una de las regiones naturales más espectaculares de Rumanía. Nuestra prioridad siempre ha sido proteger el interés público, conservar el medio ambiente y promover inversiones energéticas sostenibles que aporten beneficios reales sin dañar la naturaleza. Por desgracia, la minicentral hidroeléctrica del Taia no respeta estos principios. Seguimos pidiendo a las autoridades rumanas que sitúen la integridad del medio ambiente y el bienestar de las personas por encima de las ganancias económicas», añadió Ioana Ciută, presidenta de Bankwatch Rumanía.
La minicentral hidroeléctrica de Taia y sus efectos sobre el medio ambiente
La central hidroeléctrica de Taia, que nunca ha sido sometida a una evaluación de impacto ambiental, ya ha destruido un espacio natural protegido y ha afectado gravemente al río Taia y a su ecosistema, poniendo en peligro al cangrejo de río conocido como «racul de ponoare», una especie prioritaria a escala europea. El biólogo Călin Dejeu señaló en 2019 que el desvío del agua mediante una tubería de aducción provocó la desaparición del ecosistema natural, dejando un hábitat degradado. La tala del alisal y la construcción de una vía de acceso agravaron la situación, mientras que la desaparición de una charca esencial para la reproducción del tritón común de Transilvania puso en peligro a las especies protegidas del espacio Natura 2000 Grădiștea Muncelului Cioclovina, incluidos el coto, el cangrejo «racul de ponoare» y la nutria. Este proyecto ha afectado no solo al patrimonio natural de Hunedoara, sino también al de Rumanía.
Aunque las minicentrales hidroeléctricas se promueven para lograr independencia energética y reducir costes, la realidad es distinta. La minicentral de Taia, con una capacidad de tan solo 3,78 MW, aporta únicamente el 0,018 % de la producción eléctrica de Rumanía. Esta energía podría sustituirse con solo dos aerogeneradores.
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